TODOS SANTOS BOUTIQUE HOTEL
UN ÍCONO HISTÓRICO REIMAGINADO
Un refugio histórico de diez suites definido por el arte, la privacidad y el sentido de lugar.

Una propiedad histórica reinterpretada a través del arte

Todos Santos Boutique Hotel ocupa una antigua propiedad noble restaurada en el centro histórico. La arquitectura original, la colección de arte y los murales creados para el lugar conviven con diez suites, patios tranquilos y tres propuestas gastronómicas.

El arte como hilo conductor

Aquí el arte no es decoración. Conecta la arquitectura, los murales de las suites y la experiencia de recorrer la propiedad.

Reconocimientos de la propiedad

El hotel cuenta con Michelin Key 2024 y 2025, fue reconocido por Prix Versailles 2025 y forma parte de Small Luxury Hotels of the World.

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EL ARTE DEL LUJO
En una propiedad emblemática de 1890, en el corazón de Todos Santos, este hotel íntimo reúne la historia de Baja California, el diseño a medida y una hospitalidad contemporánea.
Cada una de las diez suites tiene un diseño individual y lleva el nombre de una misión de Baja California o Baja California Sur. Los murales pintados a mano por Nef Espino interpretan la misión que da identidad a cada suite, mientras materiales cuidadosamente elegidos y mobiliario a medida conectan el edificio histórico con su carácter actual.
UN LUGAR PARA BAJAR EL RITMO

La privacidad, la calma y el sentido de lugar dan forma a cada estancia.

Un lugar para bajar el ritmo, desconectarse y vivir Todos Santos a tu propio paso, con espacio para estar plenamente presente.

Desconectar

Todos Santos Boutique Hotel es una experiencia verdaderamente única, viviendo en el momento.

Esta desconexión intencional del mundo digital asegura una escapada genuina de la realidad, una que solo se puede experimentar estando presente, en el momento.
HISTORIA
Como todas las historias de la conquista, la nuestra comienza con la promesa de riquezas.
Era la época de los nuevos descubrimientos y en Europa se rumoreaba que la región de Baja California era abundante en agua y vegetación. Cuando Hernán Cortés llegó hasta ahí en 1535, sin embargo, se sorprendió al ver a los pueblos indígenas cazando en medio de un ambiente árido y desértico.
Para los pericúes y los guaycuras, pueblos nativos de la región, los periodos alternantes de sequía y lluvias eran simples hechos de la vida. Pero estas condiciones representaron un verdadero obstáculo para los conquistadores, tanto así que no fue sino hasta 1697, con la fundación de Nuestra Señora de Loreto, que California fue colonizada por la orden de los jesuitas.
Las misiones de Baja California florecieron y se esparcieron hasta llegar al extremo norte de California, incluyendo la fundación de Todos Santos en 1724. En un principio, la vida en estos asentamientos fue dura, pero eficiente. Los lugareños, quienes eran convertidos al catolicismo, compartían su conocimiento de la región con los jesuitas y apoyaban en el cultivo de frutas y caña de azúcar para subsistir.
Con mucha disciplina y dureza, los jesuitas se encargaron de establecer líneas de trueque con los mineros y con los comerciantes de los estados aledaños de Sonora y Sinaloa, con quienes intercambiaban sus productos agropecuarios por telas, materia prima y los víveres necesarios para subsistir.
Muchos años después, cerca de 1890, la escena ya había cambiado y entonces, apareció un pequeño pueblo lleno de vida que sería donde la casa en la que nuestro hotel se encuentra hoy construido.Rico en su historia, hoy comienza un nuevo capítulo.
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